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Esta semana atrás, Kily, uno de los socios de Club Scalextric Jerez me invitó a asistir a las carreras de su club cuando yo quisiera. Así que ni corto ni perezoso le eché un ojo a su calendario para ver si tenían algo fuera de lo común que pudieran ofrecer. Entonces, para mi asombro, vi que tenían categorías “pequeñas” para un circuito de 4 carriles. La primera de ellas es GT EXIN, así que le pregunté si podían usarse Altayas. Después de su confirmación, fui a la vitrina de clásicos y le eché mano a este flamante Ferrari GTO que podéis ver en el encabezado de esta publicación.

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El primer reto es el ajustar la altura del tren delantero. Así, que tal y como enseño en el Capítulo 3 del canal, me dispongo a levantar el tren delantero. Como tenía mucho margen, para levantarlo usé nuestro famoso palo de Chupachups. Quería aprovechar el hueco del palo de Chupachups para meter por ahí los cables y que estuvieran bien ordenados, pero me topé con que uno de los trozos aún tenía caramelo, y como ya estaba pegado no quise tocarle y coloqué los cables de su forma original.

También solucioné el margen de movimiento derecha/izquierda, cortando dos trozos de palo de Chupachups de 1mm aproximadamente y los coloqué, verificando a posteriori que giraba con soltura.

A continuación le tocó a los neumáticos. Como no sabía si podía usar unos gastados y loctiteados, opté por unos MSC 19/8 sin agarre, que creo que ya están descatalogados, lamentablemente.

Ahora toca la elección del motor, un RX-4, tal y como pide el reglamento. Para esta elección, he usado una aplicación móvil que mide las RPM (Revoluciones Por Minuto). En un futuro vídeo os diré cuál es y el modo de usarla. Ya os digo que es muy eficaz ya que la usé a la par con un Benchmark para ver si era real, y el resultado de dicha comparación fue increíble. Bueno, que me enrollo. Echo un vistazo en el baúl de los recuerdos y encuentro 2 motores RX-4. Uno de ellos me da 16000 rpm y el otro 16500 rpm. Sobra decir cuál usé 😀

Para evitar que el motor se mueva, usé algo de plasto (la cinta que se ve en la imagen) y además, en la parte del piñón, puse algo de nuestro pegamento especial para ayudar al plasto a la sujeción del motor. Como el cable que trae el motor es muy rígido, lo sustituí por el morado de la marca Black Arrow. Además, cambio las trencillas por unas muy blandas de MB, que menciono en el Capítulo 1.

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Ahora viene el trabajo duro y a su vez el más importante, la tracción. Una vez comprobado que tanto la corona como el piñon están en perfecto estado, pruebo a rodarlo sobre una superficie pasana sin neumáticos para comprobar que tanto las llantas como el eje no estén doblados. En tal caso habría que sustituirlos por otros. Luego compruebo que el eje no tenga mucho juego dentro de los cojinetes y a su vez, que los cojinetes no tengan mucho juego en la cogida del chasis. Una vez verificado que todo está bien, me salto el paso de pegar los cojinetes al chasis ya que quedaban bastante bien encajados.

Uno de mis miedos queda confirmado. Como se ve en la imagen de la derecha, el eje del motor no entra lo suficiente en el hueco de la corona, que es el que se encarga de que el piñón haga buen contacto con la corona, haciendo que haya mucho margen de movimiento de izquierda a derecha. Así que como en estos ejes no se pueden usar separadores de tornillo, le toca de nuevo hacer su aparición a nuestro querido amigo, el palo de Chupachups. Corto una medida aproximada del hueco que hay entre la corona y el cojinete, y después de varios retoques, consigo eliminar ese margen y que aun así, sea muy suave su giro. Para acabar con el eje trasero, quito las llantas y limpio con un trapo y alcohol la parte del eje donde encaja la llanta. Una vez limpios, pongo muy poca cantidad de pegamento rápido en el hueco de la llanta donde va el eje y las vuelvo a colocar en su sitio. Ojo con esto, ya que si ponéis demasiado pegamento, éste podría correrse hacia el cojinete y supongo que ya os imagináis el resultado. Una vez acabado, engraso bien la corona y el piñón, pongo aceite en abundancia en los cojinetes, en el palo de Chupachups trasero, en el eje delantero en la unión con el chasis, en el eje del motor y una gotita encima de los dos trozos del palo de Chupachups usados para levantar el eje delantero y con esto, acabamos el trabajo en el chasis.

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El último paso es bien sencillo. Evitar vibraciones que pueda ocasionar la extraña forma de la bandeja de pilotos de nuestro Ferrari GTO. Usando algo de pegamento rápido, o bien el que deseéis, fijad las partes que creáis convenientes que podrían vibrar durante la carrera y listo.

Cerramos nuestro coche con un buen par de tornillos especiales para basculación y probamos en pista si hay que modificar las alturas de los mismos y… ¡A competir!

Por último añadir que este coche también va genial cerrado completamente sin usar tornillos basculantes.

Nos vemos aquí o en YouTube 😀

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